Descripción
A diferencia de otros aceites vegetales, la Jojoba es en realidad una cera líquida natural cuya composición química es extraordinariamente similar al sebo que produce de forma natural nuestra propia piel. Obtenido mediante la presión en frío de las semillas de la planta cultivada orgánicamente, este aceite vegetal de Labiatae es famoso por su enorme versatilidad, estabilidad frente a la oxidación y rápida absorción.
Propiedades principales y beneficios:
- Regulador del sebo: Al imitar la capa lipídica cutánea, equilibra la producción de grasa natural sin aportar brillo ni taponar el poro (no comedogénico). Ideal tanto para pieles secas o maduras que buscan hidratación como para pieles mixtas, grasas o con tendencia a granitos.
- Base portadora para aceites esenciales: Es el aceite vegetal de cabecera para diluir aceites esenciales de uso tópico o masajes (como la Ravintsara, Mejorana o Incienso), asegurando una penetración óptima sin alterar las propiedades de los extractos concentrados.
- Protección y cuidado capilar: Nutre las puntas secas, aporta brillo sin apegar el cabello y ayuda a calmar y reequilibrar el cuero cabelludo cuando se aplica como mascarilla pre-lavado.
- Limpiador y desmaquillante suave: Disuelve eficazmente el maquillaje (incluso el resistente al agua) dejando la piel elástica, limpia y suave.
Modo de empleo sugerido:
- Cuidado facial diario: Aplicar de 2 a 4 gotas sobre el rostro limpio y ligeramente húmedo, realizando un suave masaje hasta su completa absorción.
- Aceite portador / Sérum personalizado: Añadir en la palma de la mano de 1 a 3 gotas del aceite esencial adecuado para tu tipo de piel o necesidad específica por cada cucharadita de aceite de jojoba.
- Mascarilla capilar: Repartir unas gotas en medios y puntas sobre el cabello seco antes del lavado y dejar actuar entre 15 y 30 minutos.
- Precauciones: Uso externo. Conservar el envase bien cerrado en un lugar fresco y seco, protegido de la luz directa. Al ser un producto natural, a temperaturas bajas puede solidificarse ligeramente sin perder ninguna de sus propiedades (basta con atemperarlo entre las manos o cerca de una fuente de calor suave).




